22/12/07

Carta abierta: Sr. Presidente del Gobierno, no es el momento de elevar a rango de elemento de cohesión las infraestructuras para el transporte.

Un proyecto común debe venir de la mano de una política generalizada de cohesión, de vertebración de España de acuerdo con el respeto y el acercamiento al hecho cierto de su diversidad. Ni las infraestructuras tienen nada que ver con este Alto sentido del Estado, ni puede decirse que contribuyan eficazmente a la unidad como Ud. asevera, sino que lo hacen, en su justa medida ni más ni menos, al desarrollo económico, que es un tema muy diferente por mucho que los intereses electoralistas aconsejen mezclarlo ahora sea como sea.

Elevar a rango de unidad, como Ud. ha anunciado públicamente, el que el AVE llegue a distintas provincias españolas es, simplemente, reducir al puro desarrollismo la Historia real de los diversos pueblos de España. Pues, en mi opinión, no es lo que más une a España comunicar a los españoles con carreteras o vías de tren -se lo dice un mallorquín que ha visto cómo se han justificado las nuevas carreteras de las Islas Baleares llegando a decir de manera propagandística que así los ancianos lo tienen más fácil para ver a sus nietos. Desde mi punto de vista, no se fortalecen los lazos personales o sociales por acceder más fácilmente a otro sitio, sino por integrarse en el tiempo, con recibir y dar respeto en ese otro lugar geográfico al que nos desplazamos del territorio nacional. Y esto último Sr. Presidente, le puedo asegurar que no pasa en la medida en que sería deseable, porque la política de cohesión que se promueve en España es acelerada y artificial, viaja en coche o en tren según su parecer. Así, dista con mucho el desarrollismo material que Uds. proponen con lo que debería ser en realidad, pues viene acompañado de individualismo, competitividad, desigualdad de oportunidades, violencia y desprotección social.

Si resulta, como Ud. propone desde el PSOE, que la mejor manera que existe en este momento para unir a España es la realización de infraestructuras, denota con ello la utilización de políticas materiales y, en realidad, divisionistas, pues por mucho que el nieto vea a su abuelo gracias al AVE, si no se le ha inculcado antes y desde la educación el respeto por la familia y el Amor necesario no sirve para nada que se encuentren a menudo, pues ocurrirá lo mismo que si coincidieran sin quererse, cada día, en el rellano de la escalera siendo vecinos o viviendo incluso en la misma casa, pues se fomentan en realidad las relaciones de manera artificial y vacía.

Ese tipo de desarrollismo que describimos es al que nos conducen estas políticas, que se iniciaron por el Partido Popular en el año 1996 y que ahora Uds. continúan acompañadas de la confusión que suscitan los denominados Estatutos autonómicos de nueva generación que favorecen el nacionalismo; es el que nos trae la división, que es la antítesis de la unidad, y esto es así por mucho que se empeñen en hacer propaganda de que no pasa nada y que progresamos a buen ritmo de crecimiento económico. Mantener un ritmo de crecimiento económico durante años de manera constante ha sido relativamente mucho más fácil para España, gracias al sacrificio de quienes lo sostienen con la congelación de los sueldos y las pensiones, que promover la hermandad de sus territorios, cada vez más divididos y encerrados en un nacionalismo que se aprovecha de su representatividad, precisamente, porque Uds. no han sido capaces de salvar de la polémica ni siquiera las infraestructuras que son tan necesarias y vitales para el desarrollo económico, que es a lo que sirven. Esta falta de protección en su esfera de derechos que sienten los ciudadanos por parte de los partidos estatales está siendo aprovechada por los partidos nacionalistas en las autonomías, también ellos justifican así su acción de división e independencia de España. Por favor, Sres. políticos con representación institucional, no construyan España sobre falacias ¡Cuántas cosas serían diferentes si, de verdad, se trabajara por la unidad de España! Y ése es el compromiso de calidad del Proyecto Liberal Español.

Nota: esta carta ha sido enviada a los medios de prensa nacionales "La Razón" y "ABC".

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