9/1/08

A propósito de la polémica con la Iglesia.

Sí es necesario que la Institución eclesiástica defienda los valores de la familia. La polémica viene suscitada por el momento en el que se han vertido a la opinión pública estas manifestaciones, en tiempo electoral, a la vista las elecciones generales. Es por este motivo que la Iglesia no ha actuado con oportunidad, por mucho que lleve razón, pues un país que no reconozca la importancia y el valor de la familia está desestructurado socialmente hablando. El proceso electoral debe estar desprovisto de injerencias, tal y como se recomendó por el propio Papa hace pocos meses. Nuestra postura como partido político respecto a la Iglesia católica es de profundo respeto, más del 90% de la población española profesa esta religión; pero no es menos cierto que el laicismo político debe quedar consolidado a todos los niveles, porque de lo contrario estamos hablando de otra cosa, de volver a tiempos ya superados. Los partidos políticos, por tanto y como tales, no tienen ninguna disyuntiva ante sí, deben limitarse a hacer su trabajo al margen de la religión y con profundo respeto por ella, quien sí tiene una diatriba es la propia Iglesia, cada vez más alejada en la práctica de su piedra angular, el apóstol Pedro.

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