23/4/08

La disputa en el PP está dejando en evidencia una hipertrofia. Si los partidos fueran cuerpos humanos, tanto el PP como el PSOE están envejecidos.


Y así lo demuestra, aplicando la medicina a la política, el hecho de la poca cintura política y la falta de autocrítica. Los tics de autoritarismo y la falta de renovación son más que evidentes, en el PP porque no han ganado y en el PSOE porque sí lo han hecho. Es tiempo de nuevos partidos, de aire fresco en la política nacional. Por fin el PSOE parece haber reconocido la existencia de crisis, un mal que se generalizará a todo el país. En las Islas Baleares puede amortiguarse con la temporada turística de verano; pero como siempre, las consecuencias quedarán larvadas para ponerse de manifiesto a las claras en el primer trimestre de 2009. La hipertrofia no sólo es para las cuestiones internas partidistas, sino que es un mal que se extiende a la resolución de los problemas económicos que afectan a la calidad de vida de una gran mayoría de españoles sin que se haya previsto ningún remedio que sostenga la actividad empresarial a niveles aceptables de generación de la ocupación laboral. El sistema está enfermo y lo venimos anunciando hace tiempo prestándole atención a cuestiones empresariales y de microeconomía en las que los partidos mayoritarios ni siquiera han reparado. El capitalismo que representa el PP está obsoleto, no funcionaría si no fuera gracias a las medidas económicas liberales que también receta el PSOE. Si los dos partidos mayoritarios no son capaces de favorecer la Economía es porque en realidad los intereses de captación del voto sociológico pesan más que propiciar medidas económicas realistas.

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