5/7/08

Las primeras reacciones: se está estudiando jurídicamente si es posible un servicio público entre Menorca-Ibiza y Madrid-Barcelona.


Y es que este asunto debe afrontarse con urgencia y así lo reclamé por dos razones:
1º.- Porque las aerolíneas que prestan el servicio de transporte de pasajeros entre islas no obtienen la rentabilidad que precisan para que estos viajes bajen de precio y tengan una frecuencia razonable.
2º.- Porque el hecho insular determina numerosas complicaciones y encarece una relación fluida de los ciudadanos con la península cuando así lo deseen o necesiten.
Se están planteando, en consecuencia, intervenir y obligar a la prestación del servicio público. Los liberales no negamos los excesos que produce el libre mercado cuando las condiciones no son las adecuadas para que pueda darse en plenitud, esto es, conforme a las normas de la libre competencia y la no colusión de intereses (se plantea además el problema añadido del monopolio posible en el caso de que la compañía encargada de este servicio público sea, finalmente, sólo una).
La mediación política y la negociación con las aerolíneas a un alto nivel es aquí fundamental porque mejorando los transportes entre islas y la península, y las propias islas entre sí (no las olvidemos) se favorece, aunque no tenga que ser necesariamente a través del servicio público, el desarrollo de las propias Islas, lo que al final repercute en un mejor sostenimiento de las oportunidades para todos.
¿Qué compañía aérea se atreverá a dar el primer paso y ayudará a las Islas Baleares a que se solucione un problema histórico aunque ésto le suponga ganar menos? Los liberales opinamos que esta cuestión no se centra en la oportunidad de negocio - que ya lo tienen con las Islas Baleares en general las compañías aéreas - sino que tiene que ver con la solidaridad privada de las propias compañías hacia las Islas, de tal forma que se subsanen las deficiencias que genera el propio mercado.
Esta vía que proponemos es mucho más adecuada que la de subvencionar o establecer líneas de servicio público monopolísticas de las que ya sabemos su resultado (la EMT es una compañía monopolística municipal y no destaca, precisamente, por el cumplimiento de las frecuencias y la bajada de los precios de los billetes, imagínense algo así extrapolado a un servicio público aéreo). ¿Por qué no se juega rebajando en estos casos concretos (Menorca e Ibiza con Madrid-Barcelona) las tasas públicas que gravan el coste del petróleo para las compañías?
En conclusión, obtener rentabilidad no debe ser sinónimo de depredación de los recursos. Tanto las aerolíneas como las compañías hoteleras no deben tener mentalidad asocial, porque igual que obtienen de las Islas Baleares deben ofrecer y ahora mismo no lo están haciendo.

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