10/9/08

Se avecinan trimestres económicos duros y complicados.


El esfuerzo del Presidente del Gobierno y portavoces gubernamentales por explicar las medidas económicas adoptadas por el Legislativo son insuficientes, por una sencilla razón, porque repercuten correctamente en sectores que nada tienen que ver con la dependencia que tenemos del petróleo, la elasticidad en la recuperación de las subidas que encarecen los productos derivados del mismo es prácticamente nula, mientras que el encarecimiento de los precios es casi automático y, lo más importante, porque esta etapa responde al resultado del salvajismo en la construcción que ningún gobierno de los que han pasado por Moncloa ha cuestionado nunca. Agregado al cuadro provocado por la crisis del ladrillo se une ahora la financiación de los Ayuntamientos, fuertemente perjudicados, en casi un 40%, respecto de los ingresos públicos obtenidos en ejercicios económicos anteriores y debido a lo mismo, a que la recalificación de terrenos y las licencias urbanísticas han dejado de reportar estos ingresos. Lo único que puede aliviar ahora mismo la crisis, de manera realista, es la bajada de intereses del BCE, lo que no está previsto que se produzca hasta 2010, momento en el que ya no quedará más remedio hacerlo porque previsiblemente los ciudadanos ya no podrán siquiera afrontar los pagos de su propio endeudamiento y el índice de morosidad puede verse gravemente incrementado. Esperamos que esta última reacción se produzca a tiempo y que el BCE no encubra tanto los intereses de EEUU y mire más por los europeos (Francia y Alemania -con parámetros económicos diferenciados al caso español- entran en una leve recesión, mientras que Inglaterra no crece).

Especialmente interesante ha sido la intervención de la portavoz de Coalición Canaria, ya que los territorios que tienen condición de Islas y dependen en mayor medida del transporte están sufriendo los efectos del encarecimiento del coste energético antes que nadie. Esta portavoz ha pedido capacidad de liderazgo de la crisis por parte del Presidente de España, si demuestra que afronta esta crisis, aunque sea con medidas impopulares, todos los partidos y ciudadanos respaldarían estas políticas restrictivas pero eficaces.

Canal Parlamentario Terra, debate económico en directo: http://actualidad.terra.es/nacional/parlamento/

El Presidente del Gobierno acude constantemente a la revalorización de las pensiones como un logro del PSOE, una medida que se adoptó ante la insostenible precariedad y que no supone un gasto excesivo, porque el 6% de nada es nada. Las pensiones de los españoles siguen bajo mínimos y sin estar garantizadas y el superávit coyuntural por las aportaciones a la S.S. es del todo insuficiente e insolvente, así lo corroboran los estudios rigurosos, no politizados, del sistema:

Publicado Revista Mutualidad Abogacía, Nº 53, Sept. 2008, Pág. 26.

El 31,4% de las prestaciones no están cubiertas en el futuro y se debe introducir un mecanismo de ajuste automático de las pensiones a largo plazo.

Un argumento que nadie le ha rebatido al Presidente es que, efectivamente, las hipotecas "subprimes" de EEUU y la falta de control han sido una carga de profundidad en el sistema financiero internacional que ha repercutido en las economías avanzadas como la española, por lo que debe deslindarse, asegura, este asunto de la crisis del ladrillo como detonante definitivo de nuestra propia crisis. Al respecto, es cierto el punto primero, lo que ha sucedido tiene su causa inicial en EEUU; pero entonces cabe achacar a la subida del precio del dinero y al endurecimiento de los préstamos bancarios el que no haya podido continuarse con el ritmo de crecimiento, que no desarrollo, del sector de la Construcción y, por consiguiente, al paro obrero y los excesos de la contratación. Lo que nos lleva a deducir que la Construcción hubiera continuado imparable -como si el modelo salvaje funcionara- de no haberse producido este "parón" de los bancos. Y en esa creencia falaz estaba el Gobierno, es decir, en una productividad que dependía en una gran parte de una burbuja inmobiliaria y lo que es peor, que de recuperarnos continuaremos en el punto o modelo económico que acabamos de demostrar que es quebradizo. Efectivamente, Alemania, Francia y el Reino Unido están también en crisis y no es por la Construcción; pero está claro que su vulnerabilidad es muy inferior a la nuestra, sus ritmos y ciclos económicos más lentos y retrasados comparados al nuestro; pero son mucho más fiables y continuados, en definitiva son países desarrollados. En esta idea quería abundar Rosa Díez (UPyD); pero ha empleado más el corazón que la lógica económica en explicarse, lo que ha provocado que el Presidente, en una intervención locuaz, tuviera fácil rebatirla recordando su visita a "Antolín". En definitiva, España es mucho más que el ladrillo, los servicios y el cuerpo funcionarial, hay inversión real en I+D+I; pero lo que está claro es que la política económica depende en sus directrices, como decimos, de Europa, del BCE y, por lo tanto, nuestra capacidad de maniobra es limitada. Así se ha demostrado hoy con medidas que no afrontan los graves problemas económicos por los que atravesamos y que serán regulados o reabsorvidos en los próximos trimestres por el propio mercado. Para ser socialdemócrata, Sr. Presidente, aplican Uds. a conveniencia lo que les interesa del Liberalismo económico, sin duda porque ya saben que dentro de un par de años el ciclo económico volverá a ser positivo. Lo que nos alegra; pero no nos compadece. Visto que es inevitable el tránsito, por lo menos el Gobierno acierta en intentar paliar los trimestres duros y complicados que se avecinan para las clases más desfavorecidas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Coalición Canaria en lo económico defiende una economía mixta que otorgue el protagonismo que le corresponde a la iniciativa privada, pero en la que los intereses privados se subordinen a los generales, marcados por el logro de un sistema educativo, sanitario y social que corrija las marginaciones e injusticias que secularmente ha padecido el Pueblo. Es decir un partido de CENTRO (demócratico y social.)