30/10/08

ETA y los enemigos de la democracia.

Forzar el sistema de convivencia que nos hemos dado todos hasta su extremo, ya sea con violencia o con corrupción, que implica otro tipo de violencia que pagan siempre los desamparados ante la Ley, debe condenarse. Así lo he manifestado en los micrófonos de Radio Balear una semana más, con motivo del atentado en el campus universitario navarro. La regeneración debe venir por parte de aquellos políticos que estando en las Instituciones se sientan con capacidad para decir en alta voz que no son corruptos y estas iniciativas, a su vez, deben respaldarse desde la ciudadanía, lo mismo sirve para ETA. Los enemigos de la democracia no tienen que prevalecer sobre quienes trabajan y se esfuerzan por no retroceder en nuestro sistema democrático de libertades. Ahora bien, aviso para navegantes, la regeneración debe practicarse, como diría Kant, para progresar adecuadamente, hay una pléyade de oportunistas y trepacargos esperando su ocasión. La regeneración debe ser la del cambio generacional, no la de los peores por los más degradados aún. Las corruptelas del sistema deben aflorar para conocerse y saber su alcance, cuando éste se determina la democracia tiene la obligación de regenerarse así misma para no darle la razón ni a los terroristas ni a los que pretenden servirse de la política como si fuera un pesebre. Otros partidos, ya desgastados, no tienen legitimidad para hablar de regeneración, por lo tanto deben emerger nuevas fuerzas políticas que pretendan esta finalidad en sus programas electorales y que actúen conforme a esta necesidad del propio sistema democrático.

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