25/11/08

Un Proyecto de vuelta a lo natural y la cultura.


El paisaje, la cultura y el turismo van de la mano. Abandonar las inversiones en cultura y patrimonio en Baleares es perjudicar nuestra fuente natural de riqueza. Si construimos una montaña, en este hecho se queda, sin embargo el turismo aporta ingresos de manera constante si evitamos la degradación de la Naturaleza. Regenerar montes con especies autóctonas y limpiar los bosques y playas también crea empleo en tiempos de crisis.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El desarrollo sostenible garantiza el trabajo de todos. El consumo desaforado convierte al individuo en una cifra más de los ranking de ventas. La cuestión es como el liberalismo (libre mercado) puede conciliar su mensaje con el medio-ambiente. ¿No sería una cuadratura del círculo?

Francisco Fernández Ochoa dijo...

Sr. Anónimo, sus preguntas son tan buenas que luego los líderes de otros partidos hacen suyas las respuestas. Bromas aparte, gracias por su saber hacer. Efectivamente, el desarrollo sostenible es tarea de todos, también del Liberalismo. Y lo es sobre todo cuando el individuo queda alienado por el consumismo y el mercado plagado de malas prácticas. Sin ir más lejos, las Islas Baleares son un buen ejemplo de cómo es posible concertar acuerdos entre los entes públicos encargados de la conservación de la Naturaleza y la propiedad privada. Aquí con voluntad política, que no la hay por intereses derivados del planeamiento urbanístico como se ha puesto de manifiesto, se conseguirían grandes logros en este sentido. Pero dejemos las Islas Baleares, al fin y al cabo no se puede poner como ejemplo una maceta que es fácil de mantener si se quiere, vayamos a España y a otros países que no han tomado en serio los binomios libre mercado-conservación de la Naturaleza, todos ellos rentables y prósperos si hiciéramos caso -me viene a la memoria- de lo que ya nos aconsejara, enmedio de la gran polémica que suscitaban sus propias actuaciones, en apariencia contradictorias; el Norteamericano Al Gore: se trata de hacer rentable, que pase a formar parte del propio mercado lo que para el hombre es natural y, por lo tanto, esencial a la supervivencia de todo ser vivo. El Liberalismo humanista, por su parte, no pretende cuadrar el círculo, sino completarlo. El retorno a lo natural no es hacia el pasado, como quieren los conservadores, sino al futuro inteligente, a un modelo de convivencia y sentido común racional, sostenible, donde no sólo hay intereses económicos, sino eficiencia en un entorno no degradado, donde merece la pena invertir y hacer negocios que garantizan, como Ud. dice, el trabajo de todos. Igual que el Gobierno de España ha ordenado, como medida menor, el cambio de bombillas que no sean de bajo consumo, se debe ordenar la productividad hacia la ecología para hacerla rentable. Ya existen en España, concretamente en Murcia, Industrias que se acogen a las normas necesarias para obtener el sello AENOR de calidad medioambiental y reciclaje,los resultados son sorprendentes porque incrementan su productividad al ofrecer garantías inmejorables a los consumidores, son un vivo ejemplo de que lo que decimos es incipiente; pero viable. Y el Liberalismo Humanista es, por lo que decimos, la ideología precisa para promover la calidad de vida. No basta con decir que se van a sembrar árboles en un programa político, hay que cambiar todo un paradigma de consumo basado en la cantidad y reconducirlo a la calidad. En definitiva hacer valer el libre mercado y las buenas prácticas, las que lo convierten en una virtud liberal y no en un agente dañino por los intereses volcados en el mismo. Esta concepción del libre mercado también inspiró a los primeros liberales, no pensaban en él como un medio para ahogar a la gente, sino como un cauce que ordenara sus necesidades. El Liberalismo es mucho más que el "Libre Mercado", y lo estamos demostrando con nuestro Proyecto.