16/12/08

¡Adiós Bons Aires-Arxiduc!


Una convergencia destructora de la ciudad viva:

Comenzada por el Partido Popular (Fageda, Cirer) es ahora el turno del Partido Socialista (Calvo) de rematar la ruina económica y social de todo el barrio de Bons Aires por la ejecución de una vía peatonal inútil y nociva en Blanquerna.

Que tanto la izquierda como la derecha se pongan de acuerdo de esta manera y desde hace tanto tiempo para crear las condiciones de asfixia comercial del centro de la ciudad, aislándolo de la clientela exterior motorizada, pone en evidencia la presión que sufren estos partidos al darle prioridad a las Grandes Superficies, dotadas ellas como están de vías de acceso automovilísticas y de aparcamientos en abundancia frente al Pequeño comercio tradicional, al que le han suprimido al máximo su capacidad de competencia.

Estas exigencias anónimas se trasforman así en los arquitectos silenciosos de estas ciudades sin alma, con centros desertados por la gente activa, lugar de encuentro de día de los vagabundos, los alcohólicos y los drogadictos. A la noche, los habitantes del barrio se parapetan en sus casas, pues allí dónde la circulación automovilística desaparece, la inseguridad ciudadana se instala y se expresa a través de una juventud abandonada a ella misma: bandas rivales, botellón, vandalismo, etc.

Aunque aplastante, la mediocridad política de los líderes municipales del PP y del PSOE no lo explica todo: la influencia que puedan ejercer las Asociaciones de Vecinos y de defensa de los Comerciantes en las campañas electorales no manda ya sobre la convergencia destructora del pequeño Comercio de estos dos partidos (Ídem para la imposición del Barceloní preconizada por el PP y el PSOE. Si la Generalitat "cerrara el grifo", este genocidio cultural cesaría automáticamente).

Nos encontramos pues, una vez más, delante de un uso pervertido del Poder democrático, un uso disfuncional donde se observa que una institución partidista (el partido político) prevalece sobre el interés directo de los ciudadanos: esto es la ventaja del grupo en detrimento de la colectividad.

El error al poder:

Todo este proyecto de peatonalización de Blanquerna no es más que un tejido de errores, por no decir otra cosa. No son 231 plazas de aparcamiento las que se suprimen, sino por lo menos 313.

La solución de aparcamiento de Santa Pagesa es impropia, pues si sólo se tiene acceso de noche ¿dónde aparcarán durante el día? Es falso decir que las calles adyacentes absorberán las plazas perdidas: ya están sobresaturadas. No es cierto que las obras sólo durarán 10 meses, cuando desde el primer trimestre de 2009 hasta julio de 2010 se cuentan lógicamente entre 16 y 19 meses. Tampoco el coste de las obras será de x, pero de x multiplicado por 3, como siempre. En último lugar tampoco es cierto que Blanquerna sufriría una "avalancha ciclista": sólo pasan por esta calle un máximo de 5 a 6 bicis al día, incluidas las de los niños.

Un drama colectivo:

El Proyecto de movilidad no afectará únicamente a Blanquerna y a sus comerciantes, se trata de un drama colectivo.

En el plano humano: el aumento previsible de marginados de todo tipo y la amenaza que representan (en un colmado de la zona ya peatonizada se les atiende con prioridad por miedo a represalias) romperá el continuum social de la zona, preocupará a las numerosas personas de la tercera edad del barrio y a las jóvenes madres con hijos en las zonas de juego.

En el plano práctico: la circulación automovilística inútilmente se complicará más hasta lo imposible (lo que parece algo perseguido por las Autoridades actuales). La calle 31 de diciembre, por ejemplo, una vez cortada la escapatoria hacia Conde Sallent a través de Berenguer III será lugar de retenciones hasta s´Escorxador, y más, con lo que ésto implica en materia de ruidos y polución.

Finalmente en el plano comercial, y por medio con la crisis actual, muchas tiendas desaparecerán sólo por el simple hecho de las obras. Y las que sobrevivan entrarán en una lenta agonía financiera más penosa si cabe que la simple desaparición.

Una muy amarga elección:

Una vez más, los comerciantes habrán demostrado su incapacidad de llevar a cabo una acción colectiva, lúcida y concreta. Fiándose de las promesas dilatorias del Consistorio Palmesano y de los propios dirigentes de las Asociaciones politizadas, han sido traicionados dos veces.

El caso "Bons Aires" fue, desde el principio, exclusivamente político: no querer entender ésto y preferir entregar la defensa de sus intereses a personas que sólo están preocupadas por hacer amigos con el Poder era el error que no había que cometer y se ha cometido. Y ahora la factura va a ser costosa.

El partido Proyecto Liberal ha sido, desde el principio, el único órgano estructurado y político que ha invitado a los comerciantes a tomar conciencia del peligro, a desenmascarar detrás del "carril bici" la voluntad de peatonizar Blanquerna. Hemos cumplido con nuestro deber como Liberales. Parece que los comerciantes no lo han entendido así: ahora van a tener 19 meses de obras para meditarlo tranquilamente, cada día más tranquilamente que el otro... ¡Una lección bien amarga!

¡Adiós Bons Aires-Arxiduc!

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