26/2/09

El Juez Baltasar Garzón no puede inhibirse, salvo que por el aforo de los imputados la causa deba trasladarse al Tribunal Supremo.


El Juez Baltasar Garzón no puede inhibirse en el caso Gürtel por una razón: hacerlo significaría claudicar ante una presión política por la que se le presupone tendenciosidad, partidismo ideológico o falta de imparcialidad u objetividad. Este reconocimiento por parte de un Juez es impropio, y por pura lógica y mécanica de funcionamiento del puesto que ocupa en Justicia es inadmisible, pues sería admitir valoraciones subjetivas, instadas en este caso por un partido político, contra sí mismo.

Antes de ser Juez, cualquier persona que haya estado vinculada directamente a un partido político, como es el caso, debe estar separada de dicho partido y de la política durante un plazo de tres años. El trascurso de este tiempo sin actividad política manifiesta da lugar a lo que coloquialmente se ha denominado "desintoxicación ideológica". Obviamente, el Juez Garzón cumple con este requisito legal impuesto a los Jueces, lo que le exime de tener que inhibirse de una causa en la que su objetividad e imparcialidad está acreditada, aunque sea de esta manera, y de la que deberá dar traslado por motivo del aforo de los imputados al Tribunal competente, en este caso al Tribunal Supremo -si se confirma que algunos de los imputados son Diputados tal y como se ha filtrado a la prensa. Este traslado del asunto al Supremo es una garantía, máxima, para los propios aforados que, por su condición, tendrán el privilegio de que sea el más Alto Tribunal español quien, llegado el caso, les juzgue. Ahora podemos entender por qué se ha producido esta filtración, porque de alguna manera contesta a las presiones de interposición de una querella por prevaricación y sitúa el asunto en el cauce procesal que le corresponderá para resolverse por vía de Justicia, entre tanto se evita, o se intenta evitar así, el linchamiento mediático o la utilización partidista del asunto. Son cuestiones muy complejas, lo que da lugar a su utilización política.

Sí puede existir un reproche moral por quienes consideramos que las relaciones públicas de un Juez deben ser bien medidas por las implicaciones que pueden conllevar, una vez más la inoportuna cacería con el Ministro Bermejo abre la puerta a este error, tanto del Juez Garzón como del Ministro Bermejo. El Ministro ya ha depurado su responsabilidad con la dimisión, Garzón deberá encauzar procesalmente el asunto Gürtel y responder por ética profesional de su actividad pública más allá que como Juez.

1 comentario:

Antonio Pastor Bobadilla dijo...

Mi opinión sobre esta caso queda meridianamente clara en el artículo

http://antoniopastorbobadilla.blogspot.com/2009/02/sobre-el-aforamiento-de-diputados.html

Este caso garantiza un lucha bipartidista, en la que se evita hablar de los problemas reales de los ciudadanos, y todos ellos, seguirán con posibilidades de burlar la Ley de Contratos del Sector Público y las normativas cinegéticas