22/7/09

El Ministro de Trabajo Corbacho vela por los 8 millones de pobres que hay en España y se olvida de que son pobres de solemnidad.

Sr. Ministro, los desvelos de su Gobierno por las clases más pobres en España dejan mucho que desear, porque se olvidan -al utilizar argumentos maniqueístas- de que las clases pobres son pobres porque no disponen ya de recursos, ni siquiera de los que les debería facilitar el Estado porque muchos de ellos ya no tienen acceso a las prestaciones o a los subsidios. Ante un previsible escenario de miseria nacional, de depresión según los economistas que nos advierten de que es posible si las cosas no se comienzan a hacer de otra manera, son Uds. quienes tienen la obligación y la responsabilidad de dar respuesta ahora, para éso Gobiernan.
La oposición conservadora en España no se lo recuerda porque está muy ocupada en los Tribunales; pero Sr. Ministro, no valen lamentos, sólo la acción política responsable, sólo vale la que no da pasos atrás y no juega con las palabras ni juega con las clases más desfavorecidas en España para justificar su inacción. Si continuamos por este camino no sólo los 8 millones de españoles que son pobres, según los umbrales de pobreza que determina la UE, lo seguirán siendo, sino que seguirán incrementándose en número y en pobreza. Los pobres de solemnidad hace mucho tiempo que dejaron de tener el techo del Estado, pregúntele a Cruz Roja, Cáritas, Comedores Sociales y tantos otros que están arrimando el hombro y no dan abasto.

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Los liberales proponemos bajar los impuestos; pero no en cualquier momento, ni de cualquier manera, sino justo antes de la reactivación económica. No se trata de rebajar las cuotas de la S.S., sabiendo que dependen de estos ingresos del Estado la Sanidad y las Pensiones, sino de adecuar las cuotas de tal manera que más personas sean contratadas en estos tiempos difíciles, de manera transitoria, al tiempo que se abre el debate sobre la reducción presupuestaria de las partidas que pudieran compensar esta bajada de impuestos transitoria, en gasto armamentístico por ejemplo.

Hoy, sin ir más lejos hemos conocido en las Islas Baleares que la subvención del Estado para I+D se está dedicando nada menos que a subvencionar zapatos con GPS, es decir, consumismo porque el Estado no nos va a regalar estos zapatos. Todo un despropósito que pagamos los ciudadanos en tiempos de crisis ¿y a qué precio?. ¿Y la inversión en seguridad vial que reduce costes sanitarios y produce más empleo que los zapatos con GPS cuando ya hay móviles con este sistema integrado? El gran debate para los liberales es conseguir ordenar las preferencias presupuestarias, que además deben ser equilibradas como la mejor manera de salir de la crisis estando como está el país. Ya no les decimos que recorten en subvenciones por motivos lingüísticos, porque luego los nacionalistas se enfadan y Uds. no tienen mayoría de Gobierno sin ellos.

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