25/9/09

El Presidente del Gobierno pide multilateralismo y ecología a nivel internacional y hace todo lo contrario en España.


El multilateralismo, entendido como base de cooperación entre Estados para una acción conjunta, responde a la conocida fórmula y no por ello menos cierta del "todos nos necesitamos". Parece ser que este gran hallazgo en el sentido común internacional es más bien obligado, porque para ser ecologistas y creer en las energías renovables hay que empezar a compartir, ya que energía natural tenemos todos según han podido comprobar los principales dirigentes mundiales.

La solución a la crisis energética estaba ahí, delante nuestra, lapidada por toneladas de petróleo que hasta que no se agoten no darán lugar a la nueva era que reclama el Presidente de los EEUU.

Ambos Presidentes, el de España y el de EEUU son funcionales, saben que sus cargos responden a un rol y que conlleva un estatus, de ahí que nuestro Presidente no haya desaprovechado la ocasión para fotografiarse en familia con quien supuestamente todo el mundo hubiera deseado hacerlo alguna vez, con el que más manda en el mundo. Son aspiraciones hechas realidad para ellos al llegar a lo más alto; pero que denotan falta de implicación en lo que proponen, son estadistas que pueden atisbar el futuro nada menos que de la humanidad. Dicen que sólo será sostenible el trabajo ligado a las energías renovables; pero hace menos de dos semanas que el Presidente del Gobierno volvió a recordarnos que aquí, en España, donde gobierna él, no hay previsión a corto plazo de que se cambie el modelo productivo, tendrá que ser la construcción de nuevo la que nos saque de la crisis apostillaba en tono mitinero.

Todas las alarmas económicas están encendidas, la recuperación de la crisis no es segura, adolece de debilidad. Es posible volver a caer en más de lo mismo y por más tiempo y, mientras tanto, aquí en España parece que entre nosotros no necesitamos a los demás, porque en lugar de multilateralismo autonómico se ha sembrado el nacionalismo más excluyente, la antítesis de la unidad de todos los españoles.

Los liberales proponemos un cambio de paradigma, de modelo de producción, un sistema sencillo, eficaz y totalmente natural que requiere de una valiente acción política y que ofrece completa seguridad a la economía sin efectos de agotamiento de los recursos.

Los alimentos ecológicos, las energías renovables, la repoblación forestal, los espacios verdes y paisajísticos atraen al turismo y ofrecen seguridad y calidad garantizadas para la vida de las personas.

Las energías renovables han estado ahí siempre; pero no ha sido hasta ya bien adentrados en el S. XXI cuando a un Presidente del Gobierno se le ha ocurrido decir que son el futuro, mientras el petróleo lo permita claro está. No se le puede pedir mucho más a este mundo que lo da todo, donde la naturaleza se regenera mejor que la clase política; pero lo que sí nos corresponde pedir como partido político a los que gobiernan es coherencia. Además, mal hemos empezado este camino sostenible cuando las recalificaciones de terreno y las grandes inversiones tecnológicas necesitan del capital de siempre y la especulación, al final la subvención por kilowatio producido con energía solar o eólica también encubre la perpetuación del capitalismo depredador del territorio y los recursos energéticos.

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