26/9/12

El órdago nacionalista frente al Estado debilitado.

Desde hace unos años venimos advirtiendo del peligro que conlleva el nacionalismo para la libertad individual, agravado ahora su efecto por el separatismo y las ideas de independencia. La emergencia de una base independentista, que hasta ahora era minoritaria, de suficiente entidad como para cambiar signos de color político puede hacer tambalear las bases del Estado Constitucional español, tanto en el País Vasco como en Cataluña. Es ahora evidente el efecto del pacto nacionalista GALEUSCA que subyace en esta estrategia que busca las concesiones de los partidos de corte Estatal. No son momentos de desánimo Majestad, aplíquese lo que Ud. mismo nos dice a los demás, pues su figura áquí, como en Bélgica lo es la del Monarca, es crucial para la cohesión de los territorios, para la estabilidad del Gobierno cuando los partidos políticos solo sirven al desencuentro. Lástima que tampoco su Casa haya quedado al margen de los problemas judiciales que padece, éso resta credibilidad ante los españoles que después de treinta años de democracia ven cómo se desmoronan las bases que sirvieron al Estado Constitucional que nos hemos dado todos.

Hay que reponerse, actuar conforme a los tiempos en que vivimos y reavivar el espíritu español que se crece ante las dificultades o es que los nacionalistas han estado al margen hasta ahora, dentro de la España administrativa como le llaman ellos, de corruptelas, comisiones y defraudaciones a la confianza y a la legitimidad. Si escuchamos a las fuerzas políticas catalanas al Sr. Mas no le iría tan bien allí si no hubiera sido por este tirón independentista, más fundado en la crítica económica que padecemos todos que en los valores tradicionales del independentismo catalán.

El Sr. Mas se pone al frente de un movimiento que sabe que no es bueno para Cataluña ni para España, que se agotará con la convocatoria de elecciones pues a pesar de sus expectativas de voto siguen siendo estos grupos una minoría comparada con el conjunto de los que deseamos seguir siendo españoles. El Sr. Mas es un político que tiene miedos internos, lo demuestra cuando dice que se presenta y que será la última vez que lo haga, que luego se marchará habiendo intentado llevar a la práctica las ideas que ya su predecesor, la mano que lo puso, el Sr. Pujol tenía; pero claro, eran tiempos de tensar la cuerda para obtener réditos económicos, no para romperla como ahora.

Los partidos de corte estatal siempre han minusvalorado este riesgo, confiados en una Historia hecha a su medida, alejados de toda realidad del pueblo. En las próximas elecciones catalanas debe quedar claro el sentir de la mayoría, hay que preocuparse de la abstención, del desencanto de los catalanes que están llenos de razones como las tenemos todos por la mala gestión que se ha hecho de la democracia; pero son la democracia y el respeto a las identidades los valores superiores que tienen que hacer que Mas, como ha dicho, abandone la política de la confrontación.

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