28/11/13

El perfil turístico no lo deben dictar los partidos políticos, sino el mercado. Que el turismo sirva a todos sí es política pública.

PLENO AYUNTAMIENTO PALMA. 28-11-2013. TURISMO SENIOR. IMSERSO. UNIÓN DE ASOCIACIONES DE MALLORCA.

Hemos pasado del primer millón de turistas a once anuales.

¿Qué queremos turismo masificado o calidad?

Evidentemente, la apuesta es por la calidad, de lo contrario se necesitaría aún el doble de turistas para satisfacer a todos los que viven del turismo.

Desde el momento en que se opta por la calidad y no por la masificación ya tenemos una primera apuesta pública, de todos, sobre qué tipo de turismo queremos y los palmesanos lo tenemos claro, queremos turismo de calidad.

Pero no nos engañemos, un Ayuntamiento no está para hacer barras de pan. No está para decirle al hotelero o al restaurador cómo tiene que hacer su política privada de mercado. Las Instituciones públicas deben servir a una configuración y a una integración del negocio turístico y la ciudadanía.

No sirve, como sucede en países latinoamericanos, adecentar algunos kilómetros de costa y dejar que los ciudadanos vivan en barrios suburbanos, como ha sucedido con Son Gotleu, la Soledad, el Vivero. Mallorca no hace ni 100 kms. De costa a costa. Está claro que si optamos por un turismo de calidad es toda la Isla la que debe volcarse en él, incluidas las barriadas de Palma. Ahí sí que hay un papel público importante a desarrollar, más que opinar y decirle al empresario turístico lo que tiene que hacer.

Si los políticos de Cort tienen que determinar el perfil de turismo que nos visita es empezar la casa por el tejado. Entre otras cosas, porque tal y como visan las entidades empresariales es precisamente este perfil el más difícil de manejar porque tiene cierta disposición económica que le permite hacer lo que quiere cuando está en las Islas.

Por lo tanto, que estos debates se produzcan en el seno del Ayuntamiento lo único que evidencian es que los hoteleros y restauradores no se organizan convenientemente cuando siguen necesitando la tutela del gobierno para que sus negocios sean más prósperos todavía.

Si no rompemos esta cadena habrá un servilismo del turismo a la política y de la política al turismo subvencionado. Cómo queremos romper así la estacionalidad, o cómo vamos a hacer proyectos de mejora de la planta hotelera si lo único que se pretende son beneficios netos sin responsabilidades en la configuración del entorno, en la distribución de las áreas de servicios turísticos.

Desde que se pensó en los años 60 en primera, segunda y tercera línea de playa para obtener el máximo rendimiento de un millón de turistas a los once que nos visitan ahora igual lo que nos tenemos que plantear es una distribución más equitativa del territorio respecto del turismo, pues deben ser todas las Islas las que muestren un crecimiento sostenible, pensado para gustar al turista y para darle calidad de vida al mismo tiempo al ciudadano.

Evidentemente, la apuesta por un turista de perfil senior o de calidad es importante que se haga; pero desde luego para atraer a ese perfil concreto no estamos preparados a día de hoy.

Piensen cuando hace unos años, en Cala Mayor sin ir más lejos, el hotel menos preparado tenía hasta siete personas que se hacían cargo del servicio de una mesa, de cuando un trabajador de la hostelería podía cruzar la acera y elegir el hotel o el restaurante en el que quería trabajar.

Y qué tenemos hoy, congelados, precios abusivos, plantillas recortadas, invasión de aceras y en general un contrasentido con la atención al turista necesaria si queremos que vuelva el año que viene.

Estos años de fomento del turismo en Baleares nos han situado en primera línea, en pioneros en la explotación de un negocio que nos da de comer, piénsenlo y no sigan haciendo más experimentos singulares. Si la apuesta está hecha cómo es que no nos ponemos a trabajar en serio por el futuro de estas Islas Baleares que es indudable, pasa y pasará por el turismo de calidad.

Si en tiempos de crisis este motor no ha fallado y es el que nos puede sacar de la crisis, a diferencia de lo que ha pasado con la construcción, Uds. y el sector ya saben de su fuerza, una fuerza que nos debe servir a todos desde lo público, pero sin intervenir en políticas que, al final, no distribuyen los beneficios ni esas ganancias entre todos. Un claro ejemplo de lo que decimos lo hemos puesto de manifiesto hace un momento al hablar de los presupuestos generales el Estado que no devuelven al palmesano nada comparado con lo que se ingresa.

Hay mucho por hacer en cuanto levantamos la vista para proteger a los ciudadanos de los intereses privados que no les tienen en cuenta, cuando por la globalización y los efectos del turismo cultural y las comunicaciones quizá no nos hemos dado cuenta de que es todo el Municipio de Palma, toda Mallorca y todas las Islas Baleares las que deberían servir a esta idea de progreso y sostenibilidad al servicio de los mallorquines y a favor del turismo como motor para la economía de todos.

Muchas gracias.

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